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Curso 2016/17

miércoles, 28 de octubre de 2009

CUANDO ALGO CIEGA TUS OJOS



LEOpoldo José Trillo-Figueroa Ygual

¡Buuum…!

Un estruendoso ruido despertó a Iñaki que, placenteramente, descansaba tumbado en la Vuelta del Castillo un céntrico parque de Pamplona. Aquel estampido lo había producido el primer aviso, la explosión del primer cohete que avisaba que, en apenas unos minutos, iba a comenzar el cuarto encierro de las fiestas de San Fermín.

Al abrir los ojos vio, delante de él, el rostro sembrado de pecas de Jennifer, una americana pelirroja a la que había conocido hacía apenas dos días y que estaba tan profundamente dormida que no se había enterado del estallido del cohete.

-¡Yeni, despierta…! ¡Despierta que nos perdemos el encierro! –dijo Iñaki- al tiempo que con sus manos movía con cierto brío el cuerpo de su adormecida compañera.

Iñaki no consiguió que Jennifer abriera los ojos hasta mucho después de dejar de escuchar el ensordecedor griterío que acompañó los apenas dos o tres minutos que duró aquel encierro.

Al final de los Sanfermines quedaron en volver a verse y, aunque todos sabemos que eso siempre se dice y que, en la mayoría de las ocasiones, las promesas las diluye el tiempo y al final se olvidan, en esta ocasión no fue así.

Desde aquellos días, una cortina de cabellos rojos, veló en la mente de Iñaki el rostro de las demás mujeres. No pasaba ningún día sin que invariablemente, a las diez de la noche, se sentara delante de su ordenador a chatear con ella. Sus amigos le echaban en cara que ya no saliera con ellos; pero él pasaba de sus amigos y de todo aquello que no tuviera que ver con “el amor de su vida”.

A primeros del mes de Octubre, Jennifer, empezó a hablarle del Halloween. Una de las fiestas mas arraigadas en su país, según le dijo, y él vio que esa era la oportunidad que había estado esperando como escusa para volver a verla. A finales de Octubre estaba en Los Ángeles.

A la mañana siguiente de su llegada, Iñaki salió a la terraza del apartamento de Jennifer y algo llamó su atención.

-¡Yeni.i ¡Yeni,,, mira eso!

-¿You want love?. Le contestó Jennifer desde el interior.

- No me hables en inglés por favor –le contestó Iñaki- háblame en cristiano que sabes que la lengua de Sespir, no es mi fuerte.

Jennifer, al tiempo que salía a la terraza a ver que sucedía, le contestó:

-¡Perdona cariño, perdona…! Simplemente te preguntaba qué querías.

-¿Ves lo que yo? -dijo Iñaki- al tiempo que dirigía su mirada hacia la terraza que tenía enfrente.

¿Ves esa terraza y al hombre que hay en ella? ¿No te parece que está muerto? Tiene la cabeza ensangrentada.

Jennifer, con una sonrisa entrecortada y mofándose un poco de Iñaki le contestó:

-Primera lección del Halloween. En IU…ESE… I…, USA para ti, en estos días, la gente decora sus casas con motivos un poco macabros; pero es lo normal y nos sirve como si fuera una vacuna. Conviviendo unos días con esas cosas, vemos como más natural todo lo que tiene que ver con la muerte.

-Vale, vale… perdona Yeni; pero es que parece tan real que a mi me había parecido un muerto.

-Lo entiendo –dijo Jennifer- pero ahora hacen imitaciones tan maravillosas que… ¡cualquiera llama a la policía para decir que ha visto un muerto en estos días! Por cierto… ¿recuerdas donde nos conocimos?

-Si claro –contestó Iñaki- pero… ¿Qué tienen que ver los Sanfermines con esto?

-¡Claro que tienen que ver! –le replicó Jennifer- ¿Qué me hubieras dicho tú si, al despertarnos una mañana en aquel parque, yo te hubiera dicho que llamaras a la Policía porque estábamos rodeados de muertos.

-Me hubiera reído de ti porque todo el mundo sabe que en San Fermín, el hotel mas concurrido para dormir es el “Hostal de la Luna”. Es de lo más normal dormir teniendo como techo el cielo. Algunos parques de Pamplona, durante esos días, se convierten en verdaderos dormitorios y no cabe ni un alma en ellos. Hay, dicho en tu lengua y para que lo entiendas: overbuquin, aunque eso tu ya lo sabes porque estuviste allí.

-Pues aplícate el cuento – le respondió Jennifer- Si quieres hacer el ridículo llama tú a la Policía porque cuando vengan y vean que es un muñeco se reirán de ti y yo con ellos, porque te lo he advertido.

-Vale, vale, no llamo; pero, desde luego, el que lo ha hecho es un maestro.


Días después, en uno de esos Chat que regularmente mantenía con Jennifer, ella le reconoció que dos días después de haberse ido y, debido al profundo hedor que desprendía, se descubrió que aquel maravilloso muñeco era en realidad un hombre que había sido asesinado y dejado a la vista de todos con la certeza de que sería confundido con una imagen decorativa del Halloween.

Pasó el tiempo y con él también pasó el amor de Iñaki por Jennifer. Iñaki conoció a más mujeres, muchas de ellas fueron “el amor de su vida”; aunque después olvidó de ellas hasta su nombre. Pero nunca olvidaría lo que le sucedió en IU ESE I, como decía Yeni, cuando estuvo con ella presenciando en directo un Jalogüin.



27 de Octubre de 2009



EL OJO DE LA DISCORDIA




Pura Simón

Un tiro certero perforó el ojo produciéndole un aspecto más siniestro y lamentable si cabía. No hacía demasiado tiempo que John había conseguido su escopeta de aire comprimido, sin embargo, había adquirido ya tal práctica en su manejo que hubiera podido retarse con el más experto en cuanto a puntería se refería. De todos modos, la distancia que mediaba entre las dos terrazas no era excesiva; ambas compartían vistas a la parte arbolada de la urbanización, donde se encontraba la piscina y la zona de recreo. Realmente se trataba de un lugar muy agradable para vivir, aunque ahora adquiriera cierto aire lúgubre con todas las galerías repletas de grandes calabazas infernales, monstruos poseídos y funestas brujas a lomos de su mágica escoba. El motivo no era otro que la aproximación de la tan festejada noche de Halloween.

_¡Mami, Jonh le ha dado en el ojo al señor muerto de la casa de enfrente! _gritó el hermano pequeño para llamar la atención de su madre, que se hallaba en la cocina.

_Pero, Bill, si no es más que un repelente muñeco _aseguró el hermano mayor riendo, mientras apuntaba con su infalible rifle para volarle el otro ojo.

Ante la presencia de la madre, Bill insistía una y otra vez en que su hermano había disparado al hombre muerto de al lado. Ella, al mismo tiempo que reprendía la conducta del hermano mayor, intentaba tranquilizar al pequeño afirmando que, efectivamente, se trataba de un monigote y no dudó en censurar el mal gusto que habían tenido los vecinos colocando semejante fantoche allí a la vista de todos.

Apenas transcurrirían un par de días entre esta escena y la verificación de que aquel cuerpo, cuyos brazos colgaban de la barandilla de la terraza del segundo piso, no era de trapo ni de cartón piedra, sino que, ciertamente se trataba de un cadáver en toda regla.

Las pertinentes pesquisas que siguieron al hallazgo y la autopsia del cadáver fueron determinantes a la hora de sacar conclusiones sobre lo ocurrido. Era bastante evidente que se trataba de un intento de robo por parte de la víctima en ausencia de los inquilinos del apartamento. Éstos, a la vuelta de su viaje, habían descubierto el cadáver en su balcón tras haber encontrado la casa absolutamente revuelta. El alambre que se extendía a lo largo de la terraza para tender la ropa había sido el arma mortal. Seguramente, en un intento de huída por la azotea ante el temor a ser descubierto, hizo que el ladrón no reparara en el tenso cable situado justo a la altura de su cuello, el cual acabaría degollándolo de manera inmediata.

_Sí, parece que no hay duda de que así fue como se desarrollaron los hechos _afirmó el inspector de policía encargado de llevar el caso ante el juez que habría ordenado el levantamiento del cadáver.

_Pero, ¿y el ojo? ¿Qué explicación encuentra usted a ese ojo?

Este “detalle” supondría un impedimento para la absoluta resolución del caso, ya que generó las más diversas hipótesis, todas ellas, por cierto, bastante alejadas de la verdadera realidad.


martes, 27 de octubre de 2009

MI ÚLTIMA OBRA

SOSa cáustica
Frío. Mustafá con esfuerzo cierra los puños esperando aliviar esas gélidas manos con las que tanto había expresado, cuantos lienzos adquirieron vida en un pasado, cuantos sentimientos y pasiones plasmados en pocos metros cuadrados… Con sacrificio despliega las manos delante de sus ojos, las mira, las arrugas hacen mella en su piel, “un largo camino recorrido viejas amigas, pero ya no sois las mismas”, la agilidad y destreza con el paso del tiempo se transformaron en lentitud, torpeza y dolor; la artritis hace años que muestra su fuerza devastadora ante un sentimiento cada vez más grande de vulnerabilidad. Nudillos hinchados, dedos que parecen retorcerse entre ellos. Pronto acabará nuestro viaje…
Suspira y continúa la marcha hacia su casa, mientras miles de pensamientos revolotean por su cabeza, como si quisieran ser evocados antes de que sea demasiado tarde. Recuerda sus juergas de faldas y como, en la gran época de su vida, gracias a su irradiante carisma, no le faltaron mujeres, aunque ninguna le duró demasiado, nunca supo entenderlas o mejor dicho, nunca se molestó en intentarlo, su mundo interior era demasiado absorbente como para perder el tiempo con muchachas consentidas, que sin saber porqué siempre acababan con la misma canción: “arrogante, no eres más que yo”, “más allá de tu ombligo existe vida ¿sabes?”, “¿cómo puede habitar tanto cinismo en una misma persona?”… en su boca se esbozó una ligera sonrisa al recordar sus expresiones faciales de enfado, las cuales sólo le provocaban gracia, ya que jamás consiguió empatizar con ellas.
Saca las llaves para abrir la puerta de su casa, traga saliva, en ese momento todos sus pensamientos se desvanecen y vuelve la alienación, el mundo hacia tiempo que había dejado de tener sentido, así como su existencia dentro de él. La soledad era quien guiaba su timón hacia el vacío y los sentimientos nihilistas eran su compañía, en una vida insignificante desde que había dejado de expresar su creatividad.
Coge una silla del salón, en la cual había una bolsa y se dirige hacia el balcón, dispuesto a llevar a cabo su última obra de arte, la cual se exhibicionará en la mejor galería existente: la calle. Nervioso mira el reloj, ya son las diez, los fuegos artificiales no tardarán en empezar. De repente el cielo se ilumina y miles de colores se estampan en un cielo oscuro, devolviéndole un haz de luz, aunque sea de forma efímera. Contempla el firmamento durante unos instantes, consciente de que sus ojos pronto no volverán a ver más y con la mano temblorosa saca una pistola de la bolsa. Aunque siempre había sido impulsivo, esta vez había planeado muy bien lo que iba a hacer… Se oyó un estampido concordante entre tanto cohete y un corazón deja de latir.
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Rumores llegan a oídos ya sordos, hablando de un muñeco muy elaborado, en la que el autor había pensado incluso en las salpicaduras de la pared…
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Sirenas y voces desconcertadas… era un buen hombre, aunque no hablamos mucho, que lástima, ¿qué le habrá pasado?

CADAVER DECORATIVO


Isabel Ubé

Diario EL OCASO

Los Angeles 26 Octubre

Por RUPERTA CICUTA, Corresponsal en California

La policía de Los Angeles ha detenido hoy al presunto asesino de Mostaza Majaras. Recordemos que el cadáver de Mostaza permaneció cuatro días sobre una silla, en el balcón de su apartamento, en la Urbanización Marina Dorada. Los vecinos creyeron que era un motivo decorativo típico de Halloween, dadas las fechas, ya que iba ataviado con una chilaba y parecía tener un disparo en el ojo.

Al detenido se le conoce en la vecindad como "El Indio".

También por fuentes policiales se ha podido saber que la muerte fue provocada por un dardo envenenado que fue a parar al ojo derecho del difunto.

Según otras fuentes extraoficiales "El Indio" declaró que su vecino, al vivir en el apartamento contiguo, no le dejaba dormir porque todas las noches seguía el culebrón televisivo "El Canto de las Huríes". Desquiciado al no poder descansar, una noche de luna llena oyó croar a unas ranas en un estanque cercano y tuvo una idea. Compró una cerbatana a través de Internet y untó un dardo en la piel de varias ranas. Por suerte alguna debía de ser venenosa. Esperó a que se hiciera de noche y llamó a su vecino desde la terraza. Cuando éste se asomó le disparó con la cerbatana, alcanzándole el dardo en el ojo y el cuerpo cayó sobre una silla.

Allí permaneció Mostaza hasta que empezó a oler mal y "El Indio" pudo dormir hasta que lo detuvieron.



La vida lo mató.


Dori Valero

En La Marina (California) hay una hermosa urbanización de apartamentos para ancianos. Es una comunidad tranquila en la que los jubilados viven sin sobresaltos. La mayoría de ellos son antiguos trabajadores del estado (carteros, maestros, algunos funcionarios de la administración local,...)

Entre todos ellos destaca Mustafa Mahmoud, ex director de un colegio público. Después de 50 años trabajando en uno de los centros educativos más duros de la zona un día se dio cuenta que no tenía nada. Su mujer acababa de morir de cáncer, no tenía hijos y todos los adolescentes que habían pasado por su despacho ahora eran como borrosos recuerdos, la mayoría de ellos dolorosos: cárcel, drogas, bandas, muerte. Recogió si despacho, medio siglo de esfuerzo cupieron en una caja de cartón. Arrastrando los pies y abrazado la caja salió por los pasillos del colegio, no miró hacia atrás, subió al coche y desapareció colina arriba.

Unos meses más tarde se instaló en el 4E B2 de la hermosa urbanización para jubilados buscando soledad y un espacio propio en el que rumiar sobre el por qué de su vida. Rodeado de libros, discos de vinilo, algunos álbumes de fotos que mostraban la felicidad al lado de la compañera de su vida y un montón de esperanza que habían ido desapareciendo,… comenzó a componer en el piano de pared pequeñas melodías en sordina, para no molestar a los vecinos, pero también para no molestar su estado quietud y calma, de serenidad.

Todo ese mundo se vino abajo cuando el 4 de julio apareció una vecina con una tarta y una sonrisa profident para invitarlo a la barbacoa de la urbanización. Mustafa intentó ser amable, pero no lo consiguió y los maliciosos comentarios sobre el viejo director de colegio empezaron a circular por el complejo.

Los que más disfrutaban con estos rumores eran los niños que de vez en cuando visitaban a sus abuelos y se quedaban algún fin de semana a dormir con ellos. Uno de sus juegos preferidos era llamar al timbre y después salir corriendo. A finales de julio, Mustafa era mudo y se comunicaba a través de gruñidos. En agosto, además, hacía experimentos con animales como el doctor Frankenstein. En septiembre ya se había comido a tres niños, según algunas versiones.

Halloween se acercaba y se pasó una circular a los vecinos. Este año habría una especie de concurso y la mejor decoración obtendría un premio, una sabrosa tarta de calabaza, especialidad de la vecina entrometida que acabó con la tranquilidad de Mustafa el 4 de julio.

Aquella noche, como cada noche, cuando ya no se oía a nadie y el viejo director podía estar tranquilo con sus pensamientos y consigo mismo. Salió al balcón, se sentó relajadamente en la silla de lona y encendió un cigarro. Cada calada llenaba sus pulmones de un escozor ardiente que le hacía sentirse vivo. Cada exhalación le permitía soltar el lastre que suponía ser acosado por aquellos pequeños y grandes diablillos. Solía pensar que después de tantos años los críos seguían siendo su penitencia y sus responsables su purgatorio. Pero agradecía el purgatorio en la tierra porque eso suponía que podría llegar antes al cielo donde le esperaba su amada, su luz, su vida.

Un rápido fogonazo en el cielo rompió la noche y luego todo quedó tranquilo, solamente algún grillo se permitía entonar su canto durante la madrugada.

A la mañana siguiente, la urbanización se despertó. Los vecinos sintieron curiosidad por aquella magnífica decoración que el huraño director había colocado. Algunos comentaron que el ermitaño había puesto “eso ahí” para alejar a los curiosos de sus experimentos.

Cuatro días más tarde, el hijo de una de las residentes fue a ver a su madre y se percató de aquel insólito “muñeco” que había en la terraza. Después de algunas discusiones decidió llamar a la policía. Había algo extraño en toda aquella situación.

Al llegar los policías llamaron a la puerta. Como no recibieron contestación forzaron la entrada, entraron en el apartamento y buscaron en todas las habitaciones al inquilino, había desaparecido. Finalmente, se acercaron a la terraza a ver qué macabra decoración había dejado el viejo director.

El agente que salió a la terraza no pudo reprimir una arcada que le hizo entrar en la vivienda precipitadamente.

- Avisa a la central. Que venga el equipo forense y asegura la zona.

Al cabo de una hora la hermosa y tranquila urbanización de jubilados era un hervidero de periodistas, cámaras, policía y, sobre todo, rumores, muchos rumores:

- Aquel hombre dice que lo han asesinado de un tiro en el ojo.

- Yo he oído que se suicidó.

- A mí me ha comentado el hijo de un amigo que es periodista y está cubriendo la noticia que ha sido un ajuste de cuentas.

- Calla, calla, según he oído a un policía todo esto está relacionado con la brujería –dijo al tiempo que se santiguaba la vecina de las tartas- ha sido vudú.

Al final de la tarde, el forense, ayudado de dos de sus hombres sacaba el cuerpo de Mustafa de la vivienda para llevárselo al Anatómico Forense para hacerle la autopsia.

- Pobre diablo – dijo uno de los hombres- sale a fumarse un cigarro a la terraza y la esquirla de un meteorito le acierta en el ojo y lo deja seco.


DE DIOSES Y DE MONSTRUOS


ENRIC SERRA PRADES

Y allí estabas tú, como una gárgola demoniaca asomándose desde lo alto de una urbanización a la moderna ciudad en la que todos los que pasaban se reían diciendo al ver tu cuerpo desollado, la cara deformada, un ojo aquí otro allá:

-¡Mirad, niños: qué imaginación para la noche de Halloween!

-¿Nos disfrazaremos así, papá?

Todos, al pasar y dar con la mirada al cielo, se reían. ¿Quién no se ha reído tal vez de la máscara de Scream?

Y en lo alto estaba el cadáver putrefacto, en descomposición, de aquel hombre ignorante que después de ser asesinado o suicidarse, iba a convertirse en el show cinegético y pseudonecrófilo de todo un país.

Mientras, los años pasaron, y a una fiesta de Halloween le sucedió otra, olvidándose de aquel pobre hombre, que en 2009 se convirtió en el símbolo de Halloween. ¿Quién sabe? Tal vez él fuera Halloween, y hubiese muerto por nosotros para continuar con cada uno de nosotros el macabro ritual de ser el espectáculo a manera de expiación de un público ávido de negras y morbosas sorpresas.

lunes, 26 de octubre de 2009

ACULTURACIÓN



Vicenta Gallego

Quizás el señor Mahmoud pensó igual que el protagonista de la película "Gran Torino" de Clint Eastwood que, ante tanta locura y oscuridad de almas , asesinatos y demás, decide suicidarse y suicidandose liberar a sus vecinos de la extorsión continua de una banda de malhechores.Tenía una enfermedad terminal, era mayor y eceptico, así es que decide beneficiar a su comunidad dejándose matar. Queda como un héroe asesinado, no suicidado (sería bien diferente).
Podría ser que, el señor Mahmoud, con setenta y cinco años, estuviera enfermo, o no, y decidiera mostrarles y mostrarnos, lo "rayados" que viven en Marina del Rey ( ja, ja; Marina de.... ¡ horror !). Para ello elige la festividad de Halloween , disfrazándose de muerto-suicidado; será lo mejor del Halloween este año y ya verá todo el mundo cómo deliramos aquí, pensó. Sabe que sus vecinos enloquecidos por el evento, darán rienda suelta a sus fantasias más macabras; adornarán sus casas y comprarán y comprarán artilugios para darse miedo. ¡ Miedo !, ya verán lo que es el miedo cuando se den cuenta de que no han sidos capaces de distinguir lo que es un muerto de verdad de un muñeco comprado en unos almacenes, eso sí que debería darles miedo...,,, liberarlos de la idiotez y confusión en la que viven, unos segundos, sólo unos segundos pensando y me sentiré bien muerto.
Claro, que el señor Mahmoud se quedó corto calibrando la idiotez de sus vecinos; tardaron cuatro días en descubrirlo. ¿Pensar?,¡ imposible! su cerebro está derretido, como el nuestro, mientras se celebre la "fiesta" de Halloween, ese engendro estúpido y consumista, que nos conduce inexorablemente a una acultutaración sin retroceso.

domingo, 25 de octubre de 2009

MI VIDA, UN CHISTE.


Anónimo
Mar Olmedo

Toda mi vida fué un chiste,incluso mi final,no podía ser de otra manera.Desde que nací las cosas más inesperadas e insólitas,siempre me ocurrían a mí.
En el colegio ya fuí,motivo de bromas entre mis compañeros,si había una avispa me pícaba a mí,si una enfermedad contagiosa se expandía por la clase,yo era el primer alumno que se enfermaba y guardaba cama.
Siempre fuí motivo de burla,pero no me sentía diferente,solo que tenía asumido que algo en mi persona atraía cuantas desgracias ocurrían a mi alrededor.Al mismo tiempo,conforme pasaban los años y sobre todo en la adolescencia,tenía la sensación de pasar desapercibido,era como si la indiferencia de los demás me rodeara en todas las circunstancias.
Estudié con ahínco en la universidad y pude sacar unas notas pasables,como profesor me propuse ayudar en clases para adultos,sobre todo en zonas marginadas y con individuos un tanto especiales.En un principio no tuve en cuenta que la mayoría de mis alumnos,portaran instrumentos cortantes en clase,ni tampoco que me amenazaran constantemente,pidiéndome dinero,o que me pincharan las ruedas del coche,supongo que lo veía normal,no me asustaban.No tanto por mi valentía,sino por la dejadez con que me solía tomar todas las cosas.
Mi vida era muy sencilla,vivía en Los Angeles,en un piso un poco destartalado diría yo,vivía sólo y ni las labores de limpieza ni la cocina,ejercían ninguna atracción sobre mí.
Y ahora a lo que vamos,estoy recordando todo esto desde el balcón de mí apartamento,llevo cuatro días aquí,mirando toda la gente que pasa en estos días tan festivos,bueno mirando con un sólo ojo y pensando si alguien se dará cuenta,de que estoy muerto.
Esto si que es gracioso sólo me podía pasar a mí.
En fin,les contaré lo que me sucedió.
No les hablé de uno de mis mejores alumnos Kevin,el más aseado,el mejor vestido,bueno siempre estaba dando sobres y recogiendo otros,lo consideré generoso por naturaleza,me asombré mucho cuando lo encontré en mí piso(sin haberlo invitado) y me dijo que íbamos hacer negocios juntos.
Casí me da un ataque de risa,yo que jamás había hecho negocios con nadie.No sé porqué extraña razón,él estaba convencido de que guardaba dinero en casa,sí yo todo lo guardo en el banco.Al intentar explicarle la inutilidad de su broma,pues no tenía dinero en casa,ví relucir un brillo de arma en su mano derecha,claro entendí que en Hallowen todos llevaban disfraces extraños,me acerqué a él con tan mala pata,que tropezé con el sillón de la esquina,cayendo de rodillas a su lado,no sé porqué razón se asustó,ni como se le ocurrió apuntarme en el ojo con su arma brillante,sólo se que reía y que me dejó en el balcón sentadito en mi silla,removió cajones,armarios y al rato se fué silbando una canción.
Curioso no,aquí estoy viendo la gente pasar,tan divertida,tan ajena a todo,tan indiferente como siempre a mí persona.
Pero,un momento eso que se oye, son sirenas de policía,sí parece que sí.
Por fin,alguien me hará caso,se darán cuenta que no soy un muñeco,aquí ,estoy aquí.No sé,espero que no pasen de largo,que chiste de vida,que chiste.

Halloween


Elena Torrejoncillo

Aquel fue un amanecer impaciente e indeciso entre dos colores contrapuestos. Finalmente, como si quisiera sumarse al ambiente de misterio conveniente para la celebración que se avecinaba, el día amaneció brumoso y de un intenso gris plomizo.

Los vecinos de la lujosa urbanización Redfields – así llamada por el precioso color rojizo que adquirían sus árboles cuando llegaba el otoño-, se afanaron en terminar pronto sus respectivas tareas, con objeto de poder dedicarse cuanto antes a la preparación de las fiestas con las cuales celebraban el Halloween.

A decir verdad, tenían a gala esmerarse en la celebración por todo lo alto de cualquier evento que se preciase. A menudo, competían entre ellos para ver quien era el más ocurrente, el más original o magnánimo. En Navidad poseían el abeto más alto, el mayor número de luces de colores, y casi tantos Papa Noel como residentes. Consecuencia de ello era que la urbanización resultaba de una decoración tan espectacular que, incluso los vecinos de complejos residenciales adyacentes, se acercaban con admiración para contemplar aquel espectáculo.

En Halloween, las fachadas –e incluso interiores- de las casas, se engalanaban con gran profusión de grotescas calabazas, brujas, esqueletos y cuantos elementos terroríficos pudiese idear cada cual. Pero aquella mañana, los Smith se habían adelantado a todos, con una puesta en escena espectacular.

Se trataba de un cadáver, sentado en una silla frente a la ventana, que casi parecía real. Incluso, para dar más realismo, habían simulado un balazo en pleno ojo. Sin duda, debían haber estado trabajando toda la noche para preparar semejante muñeco, pues en ningún comercio especializado, nadie había visto nada que se le pudiera comparar. Había que reconocer que los Smith habían puesto el listón muy alto aquel año…

Para acentuar el misterio, durante los cuatro días que duraron las celebraciones del Halloween, los Smith no se dejaron ver por la urbanización. Ni siquiera el día de la cena de gala en el local social, donde todas las mujeres iban disfrazadas de brujas y los hombres de esqueletos. Aunque tampoco les extrañó demasiado su ausencia, pues hacía poco tiempo que residían allí y no se relacionaban demasiado con sus convecinos. Ahora, eso sí, el muñeco de trapo permanecía en la ventana, como testimonio de su particular modo de participar en la fiesta, siendo el elemento más comentado y admirado por todos.

Cuando finalmente, tras unos días, apareció la policía por allí para el levantamiento del cadáver y esclarecimiento del crimen, los vecinos de la idílica Redfields, tras el estupor inicial, pensaron -en su mayoría- que, verdaderamente, para el próximo año, les habían puesto el listón muy alto.

viernes, 23 de octubre de 2009

EJERCICIO 3




"Los vecinos de una urbanización de Los Ángeles confundieron el cadáver de un vecino que llevaba al menos cuatro días muerto con decoración de Halloween" (Los Ángeles Times).

El ejercicio consiste en recrear las circunstancias en que todo sucedió, es decir, el antes: causas, motivos por los que lo mataron, cómo sucedió y qué pasó después: indiferencia de los vecinos, falta de interés en los otros o confusión fingida.

Más información en:

http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5jU0KhdoFNkcmKEy77cuj__83Gi8w
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/16/internacional/1255726849.html

La imagen pertenece a:
http://www.manualidadesybricolage.com/wp-content/uploads/2008/10/farolillohalloween.jpg

EL RATÓN TELETRANSPORTADO.



Raquel Bellmunt Llobet.

Érase una vez, el ratón Mickey Mouse

que se asomaba a aquel espacio de tiempo

en el momento en que el artista pintaba en el lienzo


Se encontró en el año 1930

vió a una niñita llamada Cayetana

subida a un poni de la raza hispana


El pintor no dudó en plasmar al ratón

asomado a su cuadro multicolor

intuyendo que el día de mañana

el ratón afamaría su gran creación


Pasaron los años y el famoso ratón

desde su casa en Disney world

contempla su acción de teletransportarse

como una joven afición.


OPINIÓN DE MI MADRE



Vicenta Gallego
Ayer fui a visitar a mi madre y, como siempre, hablamos de todo lo que hacemos y de lo que haremos. Ella me pregunta por mi curso de escritura, le gusta lo de escribir y me dice que escriba por ella todo lo que no ha podido escribir. A veces pienso que si he estudiado es por la fuerza que ella me ha dado. Bueno, ella sigue preguntándome, nunca se cansa de preguntar,que de qué escribimos.que qué piensa la gente de clase.... Le enseño desde el ordenador, la foto-pintura que tenemos que comentar el próximo jueves y le explico lo de Mickey Mouse. Me dice mirando la pantalla, después de pensar un poquito, que Cayetana tiene cara de comer bien, que ella en esos años pasó mucha hambre, que fueron los años en que el abuelo estaba en la cárcel y que no sabía nada de Mickey Mouse, que es una imagén que le hace daño porque es la imagen de la prepotencia, que las niñas como ella no podían ni soñar algo asi y que sus sueños consistían en comer hasta hartarse y que lo del ratón Mickey , quizás, se lo trajeron de Ámerica, alguno de "ellos"( tono despectivo) , a la "nena", para hacerle el culo más gordo, como siempre, y que lo pusieron en el cuadro para que vieran que la "nena" era "moderna", más que otras,del régimen, a las que no traían regalos de Ámerica. Se pone triste. Le digo que lo dejamos y nos vamos a la cocina a comer unas almendras que termina de tostar (sabe que me gustan). Después se me van las ganas de escribir nada más, aunque sí de añadir un apunte sobre el pintor;
el señor Zuloaga demuestra dotes mas que suficientes, pero es una lástima que las pusiera al servicio de lo más vulgar y trivial, descendiendo a criterios "nacionales".

LA ENTREGA


Pedro Paradís

El camión reanudó su marcha sobre la carretera enfangada, mientras los dos ocupantes de la parte trasera se sujetaban en cada curva.

-Sigo sin entenderlo del todo –preguntaba el pintor guipuzcoano- ¿cómo se puede pintar el movimiento?

-Seguro que alguna vez, de chico, te regalaron una lámina mágica. Ya sabes, las que tienen un pájaro y una jaula vacía. Cuando la haces girar, el pájaro parece enjaulado.

-Pero tú no me hablas de dos dibujos superpuestos, sino de movimiento, de un ratón que camina, que conduce un barco…

-Sí, es la sucesión de imágenes la que produce la ilusión de movimiento. Nadie mueve los hilos tras el escenario.

-Y tu trabajo es pintar.

-Dibujar. Dibujo al ratón levantando un pie, adelantándolo un poco, levantándolo un poco más… hasta que da un paso.

-De locos. ¿El mismo dibujo cientos de veces? –se sorprendió el pintor.

-Miles... puedo dibujar ese ratón con los ojos cerrados -sonrió el americano.

-Pero eso no es arte… es otra cosa. Y tú aspiras a algo más. Eras bueno, el mejor, y malgastas tu talento en eso. Deja que te muestre algo.

El pintor abrió con cuidado una de las cajas para sacar el retrato de una niña montada en pony. En el cielo, una nube parecía envolverla, y a sus pies dos perros posaban tranquilos. En la parte inferior izquierda, un escudo de armas completaba la escena.

-¿Es quien yo creo?

-La misma. Pinte a la niña, y me llevé el lienzo a Italia para terminar el paisaje. Le prometí al duque que la traería personalmente, y ahora me veo inmerso en esta tierra de locos, jugándome el cuello por un encargo. ¿Quién podía prever el levantamiento de los militares?

-Esta zona es tranquila, y nosotros hombres de paz, no soldados.

-¿Es que no has visto el cuadro? La hija de los Duques de Alba posa junto a dos perros y su escudo de armas. ¡Una Grande de España! ¿Qué crees que nos harán los rojos si encuentran este lienzo?

-No sabrán quién es.

-Verán el escudo y reconocerán su alcurnia.

El camión se detuvo en seco. Sobre la lluvia se distinguió una voz:

-¡Alto al ejército de la República! ¡Bajad del vehículo con las manos en alto!

El pintor pareció enloquecer:

-¡Los rojos, los rojos aquí! ¡Nos aseguraron que esto era territorio nacional! ¡Verán mi trabajo, verán el escudo! Me interrogarán, querrán saber qué relación nos une.

-¡Bajad del camión! –repitió la voz.

Zuloaga saltó al barro del camino con la mirada en las botas. Los soldados le registraron a conciencia, junto al chófer y al copiloto, y mientras eran interrogados el americano salió del camión y se unió al grupo. Respondieron asustados a cada pregunta: quiénes eran, de dónde venían, cuál era su destino. Y ante la congoja de Zuloaga, iniciaron el registro del cargamento.

Pronto resonaron las carcajadas de los milicianos dentro de la camioneta. El americano sonrió y le lanzó un guiño al pintor.

-¡Mirad, es el ratón del cine! -gritaban- ¿A quién se le ocurre meter esto en un cuadro serio y caro?

Ni siquiera se dieron cuenta de que la pintura estaba tan fresca que impregnaba sus manos.



Sarai Toledano Blázquez

El pintor, buen conocedor de su oficio, fue capaz de retratar una niña poco consciente del título y las riquezas que por nacimiento le correspondían. Una niña que sin saberlo había sido desposeída de su infancia porque su destino ya había sido trazado. Una niña cuyo único recuerdo de infancia fue un simpático ratón; ése que asoma tímidamente en un cuadro majestuoso al que parece no pertenecer; ése que cada día le recuerda que quizás alguna vez ella también fue una niña.

LA NIÑA CAPRICHOSA.



Mar Olmedo Violero



Cuando el pintor Zuloaga,le propuso a Dº Cayetana de Alba,por décima vez pintarla,ella le puso dos condiciones,sin las cuales no accedería al posado.La primera que no retrataría a otra niña y la segunda que en el cuadro debía aparecer el raton americano más famoso.El pintor estuvo muy preocupado pensando como conseguir un ratón Mickey.Estuvo hablando con un marchante de arte amigo suyo,llamado Alberto Casamunt,que varias veces al mes viajaba a Estados Unidos,sin pensarlo dos veces le dijo,que era de vital importancia,conseguir como fuera el dichoso muñeco y que lo necesitaba lo antes posible.
Alberto no conocia el muñeco de Walt Disney,así que viajó esperanzado,pensando que lo localizaría fácilmente en cualquier tienda especializada.Pasados unos días,le entró un profundo malestar,no había en ninguna tienda existencias.Cabizbajo paseó por las calles,llenas de tráfico y ruido,quería quedar bien con su amigo Zuloaga,tan querido y admirado.Siendo ya las cinco de la tarde,se sentó en un banco de un parque cercano,lleno de niños y columpios.Algunas madres jugaban con ellos en el tobogán.Relajado,se pusó a observar,le cautivó una niña de pelo rubio y rizado,al mirarla vió en su mano un peluche negro,con orejas grandotas y pantalón rojo.
Alberto,respiró profundamente y sonrió,es posible,lo lleva en la mano ¿cómo haré? ¿qué le diré?Tengo que conseguirlo como sea.Sin pensarlo dos veces,se acercó a la criada uniformada,de unos treinta años y semblante hostil.
-Disculpe,verá,mi inglés no es muy bueno,pero necesitaría pedirle un gran favor .Yo quiero comprarle ese muñeco a la niña que cuida,es de vital importancia para mí,le pagaría lo que ellla quisiera.
-Señor,eso es imposible,es un regalo de su padre,el cual aprecia mucho y no querrá desprenderse de él.
La niña que parecía indiferente a esta conversación,de pronto volvió su rostro y le contestó:
-Este ratón que usted quiere ¿es para otra niña?
-Así es y desea mucho tenerlo,pues en nuestro país,no hay ninguno igual.
-De acuerdo,yo se lo daré,sí se hace amiga mía y me escribe para darme las gracias.
Alberto no cabía en sí de gozo,por supuesto que así se haría,le contestó.
Pasados unos días,regresó y le comentó todos los avatares a su amigo Zuloaga,este muy contento,empezó a pintar el cuadro y DºCayetana,se carteó con su desconocida amiga.

jueves, 22 de octubre de 2009

Objeto número 117, carta de amor


Laura Roullier.

Mi dulce Cayetana:

Perdone usted mi forma de hablar, pero es que el tiempo me ha vuelto un poco hosco. Y es que todo influye en mi cambiante personalidad: estos pantalones rojos, que más que delantal de profesión ahora parecen el uniforme de preso del Infierno; o esos niños de la nueva generación que se burlan de mí por ser negro; o esas compañías cinematográficas que ya no me quieren porque soy bidimensional.

Pero ante todo fue usted, Cayetana, usted, la que determinó mi actual forma de ser. ¿Recuerda esa excursión que hizo a Disneylandia? Pues déjeme aclarar una cosa: yo no era ese tipo del disfraz. Yo no era esa parodia de ratón que se quitó la cabeza, descubrió un cincuentón calvo y le pidió un autógrafo. ¡No! Jamás le hubiera hecho tal cosa, pero usted no me creyó y decidió ignorarme desde entonces.

Intenté recuperar su confianza por todos los medios posibles: tomé hormonas para hacer mi voz más ridícula y llamativa, inventé el merchadising para perseguirla, e incluso Papá Walt me regaló una ratoncita con falda para ponerla celosa. Pero fracasé en todo y hoy, rendido, escribo esta carta en caso de que quiera conocer la verdad detrás de su trauma. Si consigue entenderme, estaré esperándola en aquel cuadro de su niñez, donde usted es demasiado joven para tener prejuicios y donde yo aún puedo amarla libremente.

Siempre suyo,
Mickey.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Fête châmpetre



Kaye Saunders

-‘No pienso llevar este peso ni un momento más, nos sentamos aquí ya’, refunfuño mientras sacudía la manta para colocar encima una cesta inmensa de mimbre.

-‘A ver lo que nos ha preparado el maître’ Al abrir la cesta un tumulto de olores sabrosos le envolvía. A la vista había rico jamón, aceitunas aliñadas, una crujiente hogaza de pan y una botella bien fría de fino, pero se discernían más delicias al fondo.

-‘Salud’ con un golpe seco de codo bebió el fino.’¡Que bien comen estos españoles!’ profeso mordisqueando un trozo de queso curado.

Una vasta extensión de verde césped dominaba en suaves colinas hasta el horizonte, interrumpida ocasionalmente por encinares. Solo la silueta de toros en la lejanía delataba el paisaje andaluz.

El fino tomo efecto y ambos se reclinaron para gozar de los suaves estiramientos de nubes deshilachados flotando en un cielo azul radiante.

-‘So, Duquesa, so.....aaargh’ rompió el hechizo del entorno, mientras una figura diminuta voló por los aires aterrizando justo delante de la manta y allí se quedo postrada.

-‘Niña, niña ¿estas bien? dijo la mujer. La niña rubita de unos ocho años lentamente vuelve en si, animado por un perrito que le esta lamiendo la cara.

-‘Niña, pero ¿que haces solita por aquí? Aturdida todavía, balbucea ‘Estaba escondiéndome de mi Nanny y Duquesa se ha asustado y me he caído.’

-‘No te preocupes, enseguida te ayudamos a montar otra vez.’

-‘Gracias’ respondió la niña todavía buscando el equilibrio.

-‘Espérate, esto merece una foto de recuerdo. Mickey, tu quédate allí. Niña, luego me dices donde vives y te la mandaré.



Kaye Saunders

COPIA DE UN RETRATO CAPRICHOSO



IQuer

¿Dónde estará esa loca zoofílica? Seguro que está con Pluto, sé que me está engañando con él desde hace años. A Minnie no le afectó demasiado la menopausia, siguió conservando el instinto reproductor de las ratonas, ese que si no estás preñada no te deja tranquila, yo sin embargo me siento acabado, ni un encantador de serpientes conseguiría resucitarme.

Hoy día el photoshop hace milagros, la gente cree que estoy en plena forma, pero cargo con más de 80 reumáticos inviernos sobre mis costillas, estoy cansado. Cuando el tren de la vida pierde fuelle, vuelves a descubrir el paisaje que antes pasaba difuminado a tu alrededor, saboreas más el presente, como los niños, esos que me han hecho tan rico.

Será por ello que ahora reparo en el cuadro más grande del salón. Qué paradoja, lo observo cómo si Indiana Jones contemplara por primera vez el Arca de la Alianza, con la diferencia de que mi tesoro estuvo siempre aquí. Forma parte de mi infancia más remota, aunque no consigo entender porqué aparezco dibujado en un rincón de este retrato.

Este cuadro llegó incluso a marcar tendencias entre mis amigos y conocidos. Recuerdo como influyó en aquella chica tan mona, se llamaba Marlyn Monroe. Quedó prendada del corte de pelo de la niña y lo hizo suyo. Entre otras visitas también estuvo la de un chico que se enamoró del flequillo del corcel. Se hizo muy famoso, aun conservo su gorra dedicada: “Your friend Elvis”. El pobre acabo mal, al igual que Marilyn, solo espero que no haya sido a causa del cuadro, de que este no esté maldito.

Ahora, mirando a esta jovenzuela tras el prisma de la experiencia, me atrevería a decir que representa al mismo demonio con piel de cordero. Me explico; con el paso de los años he aprendido que a veces, las personas que más moralidad exigen son las que cometen los actos más atroces. De ahí que me escame el extremo puritanismo y grandeza que refleja el lienzo, como por ejemplo la amputación del miembro viril del caballito. Después está el aura santificada de la jinete, consiguiendo difuminar las nubes alrededor de su cabeza. Estos almidonados cúmulos parecen tejer un magistral velo multicolor que se pierde en el horizonte, un horizonte que se muestra curvado, hasta esférico, como una fotografía realizada con lente ojo de pez. Me parece obvio que estos detalles, junto a la talla sobredimensionada de la niña, dan un claro mensaje: “Tengo el poder sobre el cielo y la tierra” (al menos hasta donde le alcance la vista).

Pasan los días y sigo sin recordar de qué manera entré en el dichoso cuadro. Pero no quiero olvidar como salgo de él, y haciendo alarde de mi buen hacer, utilizaré este viejo oleo para prender la chimenea. Creo que así hago un gran favor al Mundo, al menos de forma simbólica. Un Mundo que no necesita más representaciones de poder, ese poder que está acabando con él, debido a personas que hacen servir su humanidad para potenciar tendencias animales. Prefiero a los animales humanizados, aunque entre nosotros también los hay corrompidos, para muestra, mi esposa.

Fdo.: Mickey Mouse

MENSAJE ENCUADRADO



Vicente Joaquín Peris Calleja

¿Quién es la Duquesa de Alba?
¿Acaso un ratón la salva?
¿Y quién es ese ratón?
¿Es famoso entre un millón?

Indubitablemente, esas serían palabras de alguien que no ha visto nunca la tele. Y a lo mejor también podría decir: ¿Es que acaso podemos, dentro de ese aparato, encontrarnos a nosotros mismos?

Al año siguiente de nacer la futura Duquesa, se hizo la primera demostración pública de la televisión. Dos años después nacía ese tal ratón Mickey, y dos más tarde se descubrió el planeta Plutón. ¡Toma ya! Todo coincide.

Sucedió así: Al descubrirse el planeta en 1.930, sus huestes celestiales se pusieron en marcha y empezaron a buscar, a través de otras jerarquías inferiores, algún contacto para personificar y materializar en nuestra Tierra lo que la influencia de Plutón representa. Es la que los astrólogos saben y definen como: profundidad, interno, oculto, regeneración, etc...

Viendo que los humanos eran mayoritariamente superficiales y carecían de estos atributos o arquetipos, eligieron –previas investigaciones- al ratón Mickey para tal misión, que además era Escorpio (18-Nov-1.928), signo regido por Plutón, según la astrología. Así pués, este ratón sería el encargado de darle a algún humano el mensaje necesario para que nuestra humanidad asimilase y comprendiese la vibración plutoniana, y así poder regenerar nuestra raza.

Allá, en el ministerio galáctico, un clarividente ejercitado, a través de registros akásicos, localizó a una niña terrestre de casi 6 años, que estaría destinada a ser la persona con más títulos nobiliarios en todo el mundo, así que pensaron que podría ser la posible receptora del mensaje de Mickey, para que dicho recado saliera a la luz pública.

Una mañana, en los Estudios de Hollywood, un ratón de 2 años super-gracioso, divertido y simpático salía como de costumbre a tomar su cortado-descafeinado, pero un hilo de intuición le llevó esta vez hacia un valle cercano, donde le estaba esperando un platillo volante o nave cósmica, en la cual se introdujo sin más prefacio, y empezó, simpáticamente y sin prejuicio alguno, a saludar y hablar con los tripulantes, los cuales le invitaban a un precioso viaje con una simpática misión.

Cuando Mickey se introdujo en el solar de la duquesa, vió a ésta subida en un hermoso caballo, y que estaba siendo retratada, también junto a unos intrínsecos compañeros. Asi que viendo la oportunidad, se instaló junto a los de su especie, y en un momento, alzó su dulce y sabia mirada hacia la duquesa, y en un mensaje telepático,- mientras el pintor distraido le retrataba-, le dijo lo siguiente: “LA VERDADERA RIQUEZA ESTÁ EN NUESTRO INTERIOR. DEBES SER SIEMPRE AUTENTICA POR ENCIMA DE TODA TU CONDICIÓN ARISTOCRÁTICA Y SOCIAL, Y ASI DEMOSTRARÁS AL MUNDO CUALES SON LOS VERDADEROS VALORES QUE DEBEMOS POSEER”

Cumplida su misión, Mickey se retiraba del lugar, mientras el pintor lo veía salir del área delimitada, pero sin asombrarse demasiado, porque tenía la atención fijada en la ingente sonrisa de la niña, la cual empezaba –tras la impresión recibida- a ver la vida de otro color.

Y nada..., ésto es lo que pasó. Y cuenta la leyenda, que solo los que sintonizan con la onda plutoniana pueden ver al ratón en el cuadro y entender su mensaje. ¿Será eso verdad?

FIN

Algunas líneas de investigación



Rosa Cristina Teodora Margarita Fernanda De AguasTurbias y CienPedales García Puchol

¿Se había bebido el pintor Ignacio Zuloaga una botella de Gran Duque de Alba mientras pintaba el cuadro?

¿Es Michey es un norteamericano envidioso que está ahí porque aspira a tener blasón y escudo de armas propio?

¿Sería este ratón Michey un Inspector de la Consejería de Administración Pública y Hacienda de la Junta de Extremadura camuflado?

¿Acaso la Casa de Alba llamó al ratón Michey, para que ejerciera de mediador en su afán de pedir dinero prestado a Walt Disney?

Y si la intención de Michey hubiera sido llegar a emparentar con la Duquesa de Alba ¿En qué palacio viviría? Sevilla, Salamanca, San Sebastián, Madrid, Segovia, Marbella, Alba de Tormes, Loeches, Valdunquillo. ¿Tendrá Doña Cayetana apartamento en Benicasim?

¿Era acaso Cayetana de Alba la niña mas buena, la más estudiosa de España y por eso fue de las primeras en poseer un Michey, y se quiso ocultar el hecho para no despertar mas envidias?

¿Los ratones que viven en las casas de las duquesas son todos micheys o también las duquesas tienen ratones grises de rabo largo?

¿Acaso Mickey pretende ligar con la gata que está a su lado en el cuadro porque no le gustan las gatitas de la Disney? ¿Sería una aberración emocional la relación sentimental entre ratón y gata, considerando que ya existen antecedentes como el caso de la “La ratita presumida?

¿Al pintor le dio un arrebato hortera? ¿Pensaba también pintar una Barbie y le detuvieron a tiempo?

¿Sabría Minnie, la ratona compañera de Michey, hasta donde llegaba cuando le decía “salgo un momento a comprar tabaco”?

¿Rescata la humanidad de Cayetana de Alba la imagen de esa niña con el caballo, los perritos y el Michey, de las garras del papel couché?


Un paquete desde USA


Pura Simón

Cualquier niño de entonces hubiera deseado tener un tío en América. Bueno, algunos lo tenían pero por motivos diferentes, porque a fuerza de trazar un futuro mejor para los suyos había zarpado en singladuras que duraban meses y nunca más volvieron a tener noticias de él. Pero ella no sólo lo tenía sino que además cada verano la visitaba puntualmente desplegando todo un escaparate de caprichos inimaginables. Claro que ella no era una niña corriente de las que jugaban en las polvorientas calles tirando de un cordel atado a una herrumbrosa lata o saltando tras un tejuelo entre las cuadrículas marcadas con un palo en la tierra. Ella era la hija de Jacobo Stuart Fitz James, decimoséptimo duque de Alba, y su vida transcurría entre tatas que la acicalaban cual muñeca de porcelana y preceptores que la adiestraban en el dominio de varios idiomas, en el virtuosismo ante las teclas de un piano y en la destreza con las riendas de un caballo.

La llegada del tío Freddy, apelativo con el que se le conocía en el ámbito familiar, siempre era motivo de excitación para la pequeña aristócrata, ya que su presencia inundaba la residencia de alegría debido a su carácter jovial, algo que no abundaba entre los moradores de palacio, y a las novedades que traía procedentes de los más selectos círculos de la sociedad estadounidense: desde el último modelo de descapotable a la última moda en corte de pelo.

Pero aquel verano de 1929 el tío Freddy no pudo cumplir con su cita estival, ya que debía atender con urgencia a sus finanzas, que veía resquebrajarse sin piedad. Aun así, no se olvidó de Cayetanita, por lo que el día en que llegó a palacio de allende los mares el último regalo que iba a recibir del adorado tío sería uno de los que recordaría como más felices de su infancia. Tras rasgar con inquietud el recio papel de estraza que envolvía el preciado paquete, descubrió a un simpático personaje que la miraba con las orejas tiesas y los ojos como platos como si se alegrara de conocerla. Aquella ricura de ratón, vestido con peto rojo y guantes amarillos, nada tenía que ver con ninguno de su colección de muñecos de trapo y paja. Aquel era un muñeco moderno, como recordaría siempre que había sido también el tío Freddy.

Así fue no sólo cómo llegó Mickey Mouse a la casa de Alba, donde se acostumbró a moverse entre códices, goyas y picassos, sino también cómo llegó a España, donde años más tarde se convertiría, al igual que en el resto del planeta, en ídolo del mundo infantil.


Pura Simón

Inevitable



Marta Aparicio

Al parecer era muy majo. Un poco torpe y rígido al principio, pero a medida que cogía confianza y se soltaba, caía bien a todo el mundo. A su padre, a su madre, a la propia Duquesa, a sus primas... A todos, menos a mí. Yo nunca me lo tragué (aunque era lo que más deseaba).

Llegó como juguete de feria y ya nunca se marchó. Desde su aparición, empezó a acaparar la atención de los medios de comunicación e incluso vi con mis propios ojos cómo fue inmortalizado en obras de arte. Algunos hablaban de "la casualidad", pero él siempre sabía cogerse del mejor brazo y eso era algo que yo no soportaba. Toda mi vida estuve atento, pero nunca tuve la mínima oportunidad pues continuamente había alguien mirándole. Yo, muchas veces, procuraba poner cara de angelito y colocarme a su lado, pero siempre fue inútil, nunca conseguí tragármelo.

Al final creo que me afectó demasiado, recuerdo que tuve que aumentar mis sesiones de terapia en el diván, pero seguía sin poder evitarlo, era inútil luchar contra las leyes de la naturaleza. Yo sólo era un gato y me moría por comerme a ese ratón.

De ratones y hembras



Verónica Segoviano

Acababa de asistir a la presentación de la exposición “Colección Casa de Alba” en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Estaba cansada. Se sentó en el escritorio y se pertrechó de un fino papel de cartas con el preciado escudo de armas de su Casa. Un cuadro había desempolvado viejos recuerdos. Sus dedos artrósicos empuñaron con dificultad una magnífica pluma. Temió por el papel. Hacía mucho tiempo que temblaban.

"Querido Miguelito:
Soy Tana, Tanuca, la niña con la que compartiste vivienda en Sevilla. Espero que todavía te acuerdes de mí. Aunque han pasado muchos años, no he podido resistir el impulso de ponerme en contacto contigo. La vida nos distanció pronto. A mí debido a la pesada responsabilidad que entrañaba mi rango, a ti por tu meteórica carrera artística. Frente al cuadro de Ignacio, mientras escuchaba las felicitaciones y parloteos de los asistentes, no pude sustraerme al pensamiento de que fue nuestro debut artístico. A veces la historia se confabula de forma inesperada. Quién iba a sospechar que el cuadro de una niña y un ratón llegara a considerarse una avanzadilla del Arte Pop. A Zuloaga le llueven las alabanzas por su atrevimiento. Se lo merece el pobre. La verdad es que le dimos tan malos ratos que cumplió su promesa de no volver a pintar a un niño.
Te fuiste de repente, sin decir esta boca es mía. No te lo tomes como un reproche. El resentimiento no empaña mis palabras. Comprendo que no podías pertenecer a un solo niño, que te debías a todos, pero reconoce que no fueron maneras, siendo como eras mi preferido y con lo bien que se vivía en mi casa. Yo estaba aún muy tierna y lloré a raudales. A Tommy lo perdí muy pronto. Se le fue la cabeza y era muy difícil comunicarse con él. Un día me dijo: “Tanuca, háblame en castellano antiguo que no te entiendo”. Al principio pensé que se había vuelto un poco folk. Supe que no duraría mucho cuando una mañana me soltó: “Saludos le sean dados a su merced”. Entonces no se sabía que los ponis podían sufrir alzheimer. En cuanto a Fitz, James y Stuart desaparecieron poco a poco en sucesivos los traslados de un Palacio a otro, a resultas de la muerte de mi madre a manos de la tisis. Del cuadro sólo quedamos tú y yo, Miguelito.
He seguido con interés tu fulgurante ascenso como icono infantil a la cabeza de la pléyade de dibujos animados. Viendo cómo proliferan los parques temáticos hoy en día, profeso una profunda admiración por tu trabajo. No es fácil superarse con tanta competencia. Mis nietos han estado en Orlando y París y creo que piensan visitar también el parque de Los Ángeles. Yo no me hice nunca el ánimo, no me gusta el gentío. Asistí perpleja a tu transformación de ratón, todo hay que decirlo, un poco ratíquico al buen mocetón en que te convertiste. Supe también de tus amoríos y de tu casamiento con Minnie. Te confieso que tuve mis dudas acerca de ella. No me parecía que estuviese a tu altura. Lo del lazo, excesivo a todas luces, y tanto topo en los vestidos me resultaban un poco chabacanos. Te lo digo abusando de tu confianza y con cariño desde luego. Aunque pensándolo bien, tal vez en eso consista ser pop. De Walt, tu padre putativo, no paro de tener noticias. Que si está crionizado, que si está colgado boca abajo, que si sólo está la cabeza, que si fue miembro de los extropianistas, que si todo fue un bulo y fue incinerado... Si es verdad que está congelado, no debe llegarle la camisa al cuerpo con lo mal que pinta el asunto del cambio climático. Lo mismo se despierta y le da un pasmo con lo de la Pixar. Él, que siempre creyó en las cosas puras. No sería tu padre, pero al menos te dejó toda su fortuna. También supe con pena que tu hermano Oswald se echó a perder porque no pudo superar vivir a tu sombra.
Como sé que estás muy ocupado, te cuento algunas de mis andanzas, aunque es posible que a tu mujer le guste la prensa rosa y te tenga informado. Me casé con Pedro Luis, que no paró hasta que conseguí darle una hembra, razón por la cual ahora tengo seis hijos. Enviudé y volví a casarme. Esta vez con un muchacho algo más joven, hecho que motivó una buena dosis de polémica. O tal vez fuera porque mi Jesús había sido sacerdote jesuita. Muy a mi pesar, siempre he dado que hablar. Y más ahora que estoy mayor y que no salgo de un achaque y ya estoy con el siguiente.
Lo más molesto de todo es la persecución mediática. Tengo que soportar puyas y chanzas de todo tipo. Hace poco leí que, después de casi ocho siglos, un tal Torrente me había arrebatado el título de extraterrestre cutre. Me acusan de haber instruido a Juan Pablo II en el oscuro arte de hablar sin que te entiendan y de vivir en una gruta alimentándome de insectos y musgo. ¡Bastardos! Me llaman fea, jurásica y esperpéntica y dicen que mi cara parece una masa de pan Bimbo. Porque ahora no se puede, que si no hubiera ejecutado con mis manos a esos plebeyos. Y todo porque una partida de botox caducado me causó una reacción alérgica. El colmo del paroxismo informativo son los chistes que abundan sobre mi persona. Juzga por ti mismo.
“¿Qué dice la Duquesa de Alba cuando se quita el sujetador?
¡Qué frío está el suelo!”
Pero esta gente no merece que escamoche mis fuerzas y mi tiempo. Les puede la envidia, el deporte nacional patrio. Para otra habría sido un sinvivir. Pero yo tengo un lema: una persona puede creer en las piedras mientras no me las arroje a mí. Con los años he evolucionado hacia una especie de existencia entre hippie y "laissez faire, laissez passer". Al fin y al cabo, me lo puedo permitir, soy la más Grande entre las Grandes de España.
Hace años ya que perdí a mi segundo esposo. Los hijos no paran de darme tormentos. Están todos divorciados, excepto Fernando que ni siquiera se ha casado. No hace mucho he formalizado relaciones con un chico de muy buen ver, Alfonso, funcionario de provecta familia. Por desgracia el excesivo celo de mi progenie ha roto la ilusión de una tercera boda. Sin embargo no estoy dispuesta a renunciar a él. Excuso decirte los ríos de tinta… Todas estas circunstancias me han llevado a refugiarme en mis mascotas, mis “niños”. Tengo dos galápagos, Pepe Hillo y Eloísa. Como no han tenido descendencia, les he procurado a Mimosa, una preciosa galapaguito tan sevillana como yo. Pasan el invierno en el zaquizamí, pero en cuanto rompe el limonero en mi apartamentito de la Casa de las Dueñas, salen al aire andaluz como unas castañuelas. Luego está Pepa, mi cacatúa de moño blanco, la que dicen las lenguas viperinas que se parece a mí. Tengo también un loro que habla y varios jilgueros. El loro es un caso, tiene reminiscencias del poni. En cuanto se huele una cámara, perjura contra esas máquinas del averno y les lanza su mal agüero guiñando un ojo, mientras huye al grito de ¡Válgame Dios, infieles, advenedizos profanan mi humilde morada! Yo creo que son estas viejas paredes que guardan psicofonías de otras épocas. Mi madre solía contarme de una sirvienta que se dirigía a ella en estos términos: “Véome en la circunstancia de demandarle a vuestra merced el estipendio para alargarme a la lonja sin otro fin que proveerme de las viandas precisas para el yantar”. En fin, viejas cuentos de familia. Pero, sin duda, el rey de mis casas es Flasito, un precioso perrito que me acompaña desde que faltan Leidi y Yasmin. Ya le he dicho al peluquero que le cambie el peinado, porque eso azuza a los plumillas. Dicen que es una versión andante mía en un intento de clonarme. El pobre ha estado bien malito, debido a una picadura de mosquito tigre y se ha quedado sin parte del pelo. Tenías que haberlo visto una Navidad posando vestido de Papá Noel en el Palacio de Liria.
Hasta aquí los acontecimientos destacables. Extenderme más sería sustraer materia a futuras comunicaciones. Me permito enviarte un pequeño regalo para que lo compartas con tus allegados. No me queda más que desearte todos los parabienes que sin duda mereces y pedirte que no olvides a esta antigua amiga de la infancia.

María del Rosario Cayetana Alfonsa Victoria Eugenia Francisca Fitz-James Stuart y de Silva.
Grande de España. Duquesa de Alba de Tormes, de Berwick, de Arjona, de Híjar, de Liria y Jérica, Condesa-Duquesa de Olivares, Marquesa del Carpio, Condesa de Aranda, de Lemos, Condesa de Lerín y Condestablesa de Navarra y de Eibar, Condesa de Miranda del Castañar, de Monterrey, de Osorno, de Palma del Río; Marquesa de Algaba, de Almenara, de Barcarrota, de Castañeda, de Coria, de Eliche, de Mirallo, de la Mota, de Moya, de Orani, de Osera, de San Leonardo, de Sarriá, de Tarazona, de Valdunquillo, de Villanueva del Fresno y de Villanueva del Río; Condesa de Villalba, de San Esteban de Gormaz, de Santa Cruz de la Sierra, de Andrade, de Ayala, de Casarrubios del Monte, de Fuentes de Valdepero, de Fuentidueña, de Galve, de Gelves, de Guimerá y de Ribadeo; Vizcondesa de la Calzada; Señora de Moguer y Mayordoma Mayor de Honor de Santa María de los Ángeles de Granada.

P. d.: Este último título es el que más me complace. Es el único vocacional.”

Plegó no sin esfuerzo las hojas. En un pomposo sobre, garabateó el destinatario.

Mr. Mickey Mouse
Peromyscus leucopus, género Mus, orden de los Roedores, familia de los Crecitidae

Disney World (Orlando, FL)
P.O. Box 10070
Lake Buena Vista, FL 32830
U. S. A.

Cerró el sobre y tocó la campanilla. Le dio el sobre a la doncella indicando que lo entregaran junto a una selección de quesos franceses y un buen vino de California. Había sido un día agotador. En cuanto se quedó a solas, se descalzó y se quedó plácidamente dormida.

martes, 20 de octubre de 2009

INSPIRACIÓN


Rosa Vents

Estaba totalmente desesperado en aquel momento. Ya se sabe que crear arte por dinero no siempre da buenos resultados, pero cuando el hambre aprieta, ¿qué vas a hacer?

Cuando me pidieron en la casa de Alba que hiciera un retrato de aquella niña consentida… ¡no me lo podía creer! Yo, que había expuesto mis cuadros junto a los más grandes, que había vivido en Montmartre y charlado con artistas de fama mundial, me veía ahora condenado a retratar a una niña de cuatro años por cuatro duros para poder comer.

¡Y qué difícil tarea! La inspiración en el momento de pintar se fue lejos, lejísimos y me quedé con un cuadro soso y horrendo, una niña a caballo y dos perros. Cuando vi el resultado me puse furioso, pero entonces se encendió una chispa dentro de mí, recordé mi juventud, mis años en Montmartre… y me bebí media botella de absenta, así, sin más, a ver si el hada verde podía solucionar algo. Después de eso ya no recuerdo nada, sólo sé que cuando desperté ya estaban allí los dos, bien abrazaditos y mirando al público: un ratón con guantes y un gato sin botas.

Aqui yace Cayetana que vivio como le dio la gana



Maribel D`Amato


-- .Hoy no pienso estar quieta todo el rato. Aqui, subida en este
caballito, quieta y callada solo "por el morro". Me aburro
"Zulo".Tienes que hacer algo.

-- Pero duquesa, ¿Por que no para Ud durante un rato?- Seguro que
terminariamos antes la sesióm de hoy y podría emplear el tiempo en
algo más lúdico.

-- Yo no se lo que es lúdico, yo quiero que inventes algo que me
divierta, algo que pueda mirar fijamente.

-- Y....¿ me prometeis quietud absoluta?

-- Antes quiero ver lo que vas a inventar.

-- ¡Tozuda criatura!.¡ Que quereis un ratón Mykie ! .....

-- ¡ Bravo! Ahora si que prometo ser una niña estática. Me portare tan
bien que me tienes que prometer que ya no vas a pintar a ninguna niña
montada a caballo. Pinta a ese ratoncito en una esquina y en dos dias
acabara este suplicio.

-- Tiene gracia la cria. Me va a llevar a la ruina, pero tiene gracia.

Esa era la duquesa a los cinco años. Y esta es la duquesa actual, la
que una vez comento que en su tumba quisiera que grabasen " Aquí yace
Cayetana, que vivió como le dio la gana"

lunes, 19 de octubre de 2009

La duquesa y el ratón: ¿cómo llegó el ratón Mickey al retrato de la pequeña duquesa de Alba?



Dori Valero

Un folio blanco. Aparece una mano sujetando un lápiz largo y con la punta muy afilada. La mano balancea el utensilio de escribir. Comienza a esbozar unas líneas curvas.
Un lienzo blanco. Una mano sostiene un pincel con firmeza. Unas pinceladas de color aparecen en el centro del lienzo.
En el centro del folio en blanco ya ha tomado forma el dibujo de un ratón orejón y con una nariz curiosa.
El lienzo presenta una niña subida a caballo en el centro. La mano diligentemente continúa con el trabajo.

- Pierre, ¿qué haces en el laboratorio de tu padre?, te ha dicho miles de veces que no quiere que juegues con sus cosas.

Sobre una mesa llena de botones se cae un vaso con líquido.

- Upps. Ya salgo, mamá, solamente estoy haciendo los deberes. Historia del siglo XX.